domingo, 2 de septiembre de 2012

¿Qué esperas?

Si lees este artículo hasta el final, si llegas a la mitad, o si jamás te enterarás de su existencia, realmente no importa mucho. Si estás al día, has forjado un criterio de ciudadano, eres un extraordinario crítico de realidades, pero tu labor se limita a estar informado y opinar, quizá tengamos bastante de qué hablar.

Como el bien y el mal, como el ying y el yang, como los polos opuestos, así encontramos dos grandes grupos de ciudadanos en nuestras comunidades. Los primeros son críticos y se activan, tanto para elevar la voz como para darle forma, cuerpo y volumen a esa expresión que no sirve de nada si no se materializa en resultados tangibles y observables. Son aquellos que participan en el Consejo Comunal, en la Junta de Condominio, en la asociación profesional o en algún proyecto comunitario. Estos son ciudadanos protagonistas. Gente que asume el rol que le corresponde y participa en su microcampo de acción.

Pero hay otros, a veces mayoría, los ciudadanos que esperan; esos que confían que la providencia, la buena suerte o simplemente las circunstancias, harán que cuanto desean, suceda espontáneamente un buen día; aunque en realidad suceda "el año de la pera".

Lo interesante es que en la mayoría de los países en los que esta frase es utilizada los hablantes se refieren a un período pasado, como en España. Sin embargo, en Venezuela puede tener el significado inverso, y aludir a un año futuro. Más allá de tal diferencia conceptual, hay un punto clave y fundamental en común, mirando al pasado o mirando al futuro, en cualquiera de los dos casos, ese momento no llegará.

Quizá el año que buscas en el pasado o el que sueñas en el futuro, es éste. La ciudadanía se ejerce en presente; es una responsabilidad hoy, no es pera.

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